jueves, 16 de abril de 2009

Make-Make


La leyenda dice que luego de que Make-Make hubiese creado la Tierra sentía que algo le faltaba. Pero sucedió que un día tomó una calabaza que contenía agua, y con asombro se dio cuenta que al mirar en el agua, se veía su rostro reflejado en ella. Make-Make saludó a su propia imagen mientras observaba que en ella se apreciaba un pico, alas y plumas. Así fue como mientras observaba su reflejo, en ese mismo momento un pájaro se posó sobre su hombro. Observando la gran similitud entre su imagen y el pájaro, procedió a tomar su reflejo y lo unió con el del pájaro, naciendo así su primogénito.
Pero a pesar de ello, Make-Make igualmente pensó en crear a un ser que tuviese su imagen, el cual hablara y pensara como él lo deseaba. Primeramente fecundo las aguas del mar, y producto de ello en las aguas aparecieron los peces. Pero como el resultado de ello no fue lo esperado, posteriormente procedió a fecundar una piedra en la que había tierra colorada, y de ella surgió el hombre.
Make-Make estaba muy contento al haber creado al hombre, como la criatura que el deseaba; y como observo que este se veía muy solitario, posteriormente crearía también a la mujer.
Mucho tiempo después, Make-Make se le aparecería en sueños a Hau-Maka, y le indicaría y explicaría como llegar a una isla inhabitada (La Isla de pascua), para que en ese lugar tengan su nuevo hogar el Rey Hotu Matu'a y su pueblo.
Posteriormente, Make Make junto a Haua, llevarían las aves hasta los motu (islotes) frente a Rano Kau; para que así se le celebre culto mediante la ceremonia anual de Tangata Manu (el hombre-pájaro).

La pincoya


Se cuenta que el Millalobo, el rey del mar, porque dirige las mareas y todo cuanto hay bajo el océano, se enamoró de una joven llamada Huenchula. De esta unión nació una criatura que la joven llevó consigo cuando regresó a la casa de sus padres, no sin antes advertirles que su bebé debía permanecer lejos de toda mirada.
Sin embargo, la curiosidad pudo más y los abuelos destaparon a su nieta. Pero al hacerlo, esta se convirtió en agua cristalina. Huenchula recurrió desesperada a su marido, quien la consoló y le mostró una hermosa adolescente, de largos cabellos dorados, encanto y dulzura incomparables, semidesnuda en un traje de algas. Era en lo que se había transformado su hija, a quien llamaron Pincoya.

Cuenta la leyenda que en el otoño de 1535, salió del Cusco, rumbo a Chile, el conquistador Diego de Almagro, con unos 500 españoles y diez mil indígenas. Entre ellos llevaba, como rehenes, a Huillac Huma, último sumo sacerdote del culto del sol, con su hermosa hija de 23 años, la Ñusta (princesa).
La joven logró huir y se refugió con algunos seguidores en un oasis de la Pampa del Tamarugal, que dominó a sangre y fuego. Ejecutaba sin piedad a todo extranjero o indígena bautizado que cayera en sus manos. La llamaban la “Tirana del Tamarugal”.
Pero... un día apareció un joven y apuesto minero, Vasco de Almeida. La Ñusta se enamoró perdidamente e inventó la forma de demorar su muerte.
Tal era su amor, que, en los meses que siguieron ella se convirtió al cristianismo y él la bautizó. Cuando sus seguidores descubrieron su traición, los mataron a ambos bajo una lluvia de flechas.
Años más tarde, un evangelizador español descubrió entre las ramas de tamarugos una tosca cruz de madera. Enterado de la tragedia, levantó en el lugar una capilla.

El azahar

Un dia la madre naturaleza se vestir de fiesta para recibir dignamente a la Reina Primavera. Los arboles se cubrieron de verdes hojas y policromas flores; las aves le formaron un concierto singular de trinos y los demas animales un murmullo de voces dispares.
Llega al fin la reina esperada. Radiante de hermosura y seguida por su cortejo de flores, trinos y voces. Una larga fila de arboles y palmeras a trav�s de los campos infinitos le hacen la guardia de honor, que ella reviste con prestancia y esplendor, como corresponde a su real investidura. De pronto ante su vista se presenta el naranjo, hermoso y recubierto con sus albas y fragantes flores; se le acerca resuelta, toma varias de ellas hasta formar un ramillete y con el adorna su esplendente cabellera rubia y rizada. El desposorio de ambos quedo aso sellado.
Por eso, adelantandose a la venida de su bella esposa, desde entonces el naranjo se adorna de flores y son tambien desde entonces los azahares que adornan las cabezas y los pechos de las novias de la Tierra, como simbolo de la pureza y el candor.
Los bellos y anaranjados frutos constituyen la riqueza de una extensa y prospera zona de este suelo.

La Lola


La lola es una leyenda de la provincia de Antofagasta, ella era hija de un pescador muy pobre un dia conocio a un naufragino su amor era imposible, una noche oscura ella le enterro un cuchillo en la espalda a su amor se fue corriendo a los cerros de la provincia gritaba y reia diabolicamente.

hasta el dia de hoy se escuchan sus risas y sus gritos.